Planes de verano para los más pequeños

Piscinas Naturales en España - Viajes y OcioMañana comienzan las vacaciones estivales para la mayoría de los más pequeños y, los padres, pese a la consabida palabra conciliación, se ven en la tesitura de poder atender a los más pequeños durante los meses que quedan por delante hasta el próximo 12 de septiembre que vuelven a abrir las aulas.

Casi tres meses en los que, por mucho que haya vacaciones laborales, no se cubren las necesidades de los más pequeños, a los que se acaba apuntando durante el verano a actividades que cubran parte del verano.

Muchos disfrutarán de jornadas intensivas, algo que ayuda algo a poder pasar la tarde dedicándoles tiempo, pero otros tantos tendrán que hacer punto de bolillo para poder organizar un verano, cada vez más largo y caro.

¿Por qué caro? Porque cada semana que se apunta a un niño, fuera de los campamentos urbanos de los ayuntamientos cuyas plazas vuelan y que son lo más económico, es un desembolso considerable.

Veamos opciones disponibles:

  • Campamentos urbanos: en ellos, los niños pueden disfrutar desde primera hora de la mañana de actividades estivales en las que pasar jugando las horas. En muchos se puede incluso quedar a comer. El precio, normalmente, no baja de los 80€ semanales, algo más si además hay que poner la comida.
  • Campamentos con pernocta: los clásicos de toda la vida donde los niños se van a lugares recónditos en contacto con la naturaleza. Si además van a estudiar idioma, pueden subir a los 400€ la quincena.
  • Cursos subvencionados: no cubren la mañana entera pero sí algunas horas (el problema suele venir si nadie puede atenderles durante las horas restantes o puede llevarles a la hora convenida). Son más económicos y podrían estar rondando los 40€ semanales.
  • Nanny en casa: es la opción más cara pero también la que mejor suele solucionar. Al tener que dar de alta y cubrir las horas, no encontrarás por menos de 600 euros al mes esta opción.

No es fácil conseguir, no sólo en tiempo ni económicamente, cubrir las vacaciones de los niños durante el curso. Desde luego, acaban pagando ellos mismos las consecuencias de un sistema que cada vez complica más la conciliación.

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