Abierta la guerra del petróleo

Ya lo venían anunciando los observadores internacionales como Goldman Sachs, Black Rock o Versus Wealth Management: el petróleo iba a bajar.

Lo que nadie se esperaba es la actual situación del crudo. Pese a que las previsiones de esa bajada se fechaban en los primeros meses de 2015, lo cierto es que ante el nuevo escenario donde las bajadas ya estaban en niveles de hace años, hay que volver a hacer un análisis de la situación.

La OPEP ya habló, por ahora no se va a rebajar la producción diaria de crudo, pese a que países como Venezuela o Rusia. De esta manera, los últimos informes publicados por entidades como Morgan Stanley han aventurado ya que, de no cambiar la situación, de cara al segundo semestre de 2015 el barril podría estar rondando la barrera de los 45 dólares, algo que complicaría aún más la economía de ciertos países exportadores.

A esto hay que sumar la nueva información desde Irak, desde donde se ha anunciado que se venderá el barril del orden de 4 dólares más baratos de la media internacional a países asiáticos. Esto ha hecho efecto llamada, haciendo que baje aún mayor al que ya registró esta materia prima el propio lunes, cuando ya bajaba un 4% más, añadiéndose en la sesión del orden del 2% más.

Situándonos en las posturas de los países exportadores, esta cota ya la marcó Arabia Saudí, el exportador de más del 40% de crudo, que en su momento ya rebajó el precio que acabó bajando los precios primero al golfo de Estados Unidos y luego a Asia.

¿Dónde lleva toda esta nueva situación? A la guerra del petróleo entre países exportadores que quieren hacerse con la hegemonía del mercado. A nivel usuario, esto puede beneficiar en unas bajadas que acaben repercutiendo en el bolsillo, pero lo cierto es que hay muchos balances económicos de importadores y exportadores en juego con lo que habrá que esperar a los primeros meses de 2015 para saber qué sucede finalmente.

Hasta junio se sabe que la producción diaria no se va a ver modificada, con lo que los principales ganadores en este sentido son países como Arabia Saudí, que puede incluso modificar sus precios comerciales en detrimento de otros socios menos importantes de la organización.

Todo esto sirve también de competencia con Estados Unidos, que empezó hace relativamente poco a utilizar las técnicas de extracción fracking. El problema grave de este sector, en definitiva, es actualmente la sobreoferta, frente a una demanda que durante los últimos años incluso ha descendido como consecuencia de los precios elevados.

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